jueves, 4 de agosto de 2011

"Los jóvenes que recuperamos nuestra identidad somos la evidencia de que hubo un plan sistemático de apropiación de niños"


Por Carmen Urzola


"Los jóvenes que hemos recuperado nuestra identidad somos la evidencia de que hubo de hecho un plan sistemático de apropiación de niños. Este plan sistemático no ha concluido, quedan aún muchos casos por resolver", afirmó la nieta restituida y diputada nacional Victoria Analía Donda Pérez.


No es seguro que Victoria haya nacido el 17 de septiembre de 1977, la fecha que figura en su documento; lo que sí se sabe es que, como decenas de hijos de desaparecidos, nació en el infierno de la ESMA. El fiscal Martín Niklison le pidió que relatara cómo se enteró de su identidad, cuál fue el procedimiento y qué relación pudo construir con su familia biológica.


"Aceptar esta realidad fue muy difícil y doloroso. Gracias a las Abuelas, a la comisión Hermanos y a muchos otros que me ayudaron en esos momentos difíciles empecé a conocer mi historia y la de mis padres. El 8 de octubre de 2004 supe que era hija de María Hilda Pérez y de José María Laureano Donda. Antes, desde 2001 aproximadamente, algunos vecinos y personas conocidas habían hecho llamadas anónimas a las Abuelas, quienes abrieron una investigación por mi caso. En 2006 viajé a Canadá a conocer a mi abuela materna Leontina Puebla, también conocí mis primos y tías, la relación fue normal".


"¿Qué pasó con su madre?", preguntó Niklison. "Ella y mi padre militaban en Montoneros. Mi madre fue secuestrada en la Plaza de Morón el 28 de marzo de 1977 cuando tenía cinco meses de embarazo. El operativo estuvo a cargo de personal de Aeronáutica que la llevaron a la comisaría 3ra. de Castelar y posteriormente la trasladaron a la ESMA. Allí se enteró que su cuñado, mi tío Adolfo Donda, el hermano mayor de mi padre, trabajaba en la ESMA".


"Mi padre fue secuestrado dos meses después y llevado a este mismo lugar donde le hicieron un careo con mi madre, los torturaron y los separaron nuevamente. Adolfo Donda, luego de una de las acostumbradas torturas a las que era sometida mi madre, le prometió que me entregaría a mi abuela materna... y no cumplió".


La sobreviviente Lidia Vieyra le contó a Victoria que su madre no quería que le atendiera el parto el médico Jorge Luis Magnacco -uno de los imputados en la causa-, entonces le pidió a Lidia que la acompañara. Finalmente, Magnacco llegó sólo para cortar el cordón umbilical.


Victoria expresó que no entiende por qué a pesar de haber varios testimonios que aseguran que Adolfo Donda sabía de su nacimiento, no está imputado en esta causa. "Debe ser juzgado, él es culpable y responsable de lo que pasó", subrayó.


"También me enteré que quien era mi padrino y amigo de la familia con la que me crié, el prefecto Héctor Febres, era el encargado de entregar a los niños que nacían en cautiverio. Me hacía muchos regalos y me decía ´la Turquita´. Más tarde, a los 15 años, cuando me volví guevarista, se dañó la relación con él, entonces me empezó a decir ´la Zurdita´. Un día comentó: ´Hay algunas cosas que no tienen remedio´. Desde muy chica he militado en la agrupación Libres del Sur y he hecho trabajo social en las villas".


Los abogados de Abuelas formularon algunas preguntas aclaratorias acerca del tipo de diligencias que hicieron los abuelos de Victoria para encontrarla a ella y a sus papás."Presentaron hábeas corpus en todos los lugares posibles y fueron a ver a Adolfo Donda para preguntarle por mis padres. Adolfo les respondió: ´Yo les avisé que se fueran del país y ellos decidieron´. Nunca sospeché que Juan Azic y Esther Abregó no eran mis padres biológicos, ellos me criaron con amor, sentí amor y sigo sintiendo amor. Ahora sé que mi infancia no fue normal porque me mintieron y, aunque me hayan criado con amor, ellos cometieron un delito".

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